

Transcurrió una larga temporada entre la disolución de mi antigua banda y los primeros pasos de esta. Ya en el verano de 1999, me alié con un antiguo colega de fechorías, el batería Moe Travolta, y juntos le dimos forma y nombre al proyecto. Por si algún curioso se lo pregunta, comentar que ya antes de formar el grupo, tuve claro que el nombre sería la palabra "Army" acompañada de alguna otra como un pequeño guiño a la Kiss Army. Barajamos diferentes combinaciones y a puntito estuvimos de terminar siendo Krusty Army, en honor a nuestro querido Krusty The Clown, pero la camiseta que llevaba Moe aquella aburrida tarde de domingo con el clásico logo de lW.A.S.P. inclinó la balanza automaticamente y de ese modo bautizamos al proyecto como Nasty Army ya que de pronto nos vino a la mente aquel tema de los de Blackie Lawless denominado "95 N.A.S.T.Y." ¡y aquello sonaba de puta madre!

Por alguna razón fácilmente deducible, "Nasty" era una palabra fetiche para las bandas californianas en la era de los crepados y admito que en los comienzos de esta aventura estábamos influenciados en exceso por el Hard Rock "L.A. Style" de finales de los 80, aunque obviamente basta con ver la foto de abajo para comprobar que ni comprando un pack de Milagros DeLuxe íbamos a parecernos a Bret Michaels. No obstante, a lo largo del recorrido nos han endosado en no pocas ocasiones la irritante etiquetita "banda de Sleazy Rock" mientras que para nosotros, it's only Rock N' Roll!

Ya sólo nos faltaba una pieza para completar el puzzle y esa pieza (¡en todos los sentidos!) respondía al nombre de Jackzilla Daniels, el guitar hero más pasado de vueltas con quién jamás toqué ni tocaré jamás. La banda dio sus primeros pasos al estilo power trio, ya que además de vociferar, aquí el que escribe también se dedicaba a aporrear un bajo. Al cabo de tres ensayos, nuestro ego se hallaba en estado de pura ebullición y nos habíamos autoconvencido de que el salto a los escenarios, las giras de estadio y las ventas multimillonarias no tardarían en llegar ¡qué infelices!

Como nuestro hacha estaba como una puta cabra, decidimos incorporar un segundo guitarrista para cubrirnos las espaldas, no fuese que Jackzilla terminase disparando a los transeuntes desde su terraza con un rifle de dos cañones y algún tribunal creyese oportuno frenar nuestro ascenso a la gloria, de modo que recién comenzada la era en la que la humanidad tenía previsto viajar en naves espaciales, Ron J. Fairlane, pasó a formar parte de la familia y así de contentos y felices permanecimos hasta el verano del año 2000.
De aquella época provienen temas como "Party Crashers", "Rocker Boy" o "Pervert" amén de otros que nunca prosperaron. Los ensayos se sucedían, cada vez sonábamos mejor y éramos los cuatro hijos de mala madre más felices del puto planeta. Habíamos comenzado a organizar un set para el directo y a recopilar ideas para dejar sin habla a la humanidad en nuestro inminente primer show ¡nada podía salir mal! ¡pero salió! Entre julio y septiembre respectivamente, Moe Travolta y Ron J. Fairlane dijeron adiós a Nasty Army por movidas personales. ¿Se podía tener más mala suerte? Hasta finales de año pasaron por la banda un sinfín de individuos que no terminaron de encajar por unas u otras razones y poco faltó por mi parte para tirar definitivamente la toalla y dedicarme a otras actividades menos estresantes como cultivar Geranios.
Afortunadamente no todo estaba perdido y Lord Rudiger Garvin apareció en escena para salvar nuestros culos sentando el suyo tras la batería. Su incorporación a comienzos del 2001 aceleró a pasos de gigante el progreso de la banda y no solo logramos pulir las "viejas" composiciones sino que comenzamos a engrosar el set con otras nuevas como "Feel Me Tonite", "All That You Want", "Bitch Hunters" o "Again On The Road". Lord Rudiger también sabía cantar, por lo que podía apoyarme con sus coros y definitivamente llegó la deseada estabilidad. Por fin, el 19 de Mayo debutamos en directo en la sala American Lake de Gavà (Barcelona), nuestra localidad de origen. Probablemente debió ser una de las actuaciónes más histéricas de toda nuestra historia a causa de la tensión y adrenalina acumuladas.

Satisfechos y orgullosos (y resacosos) proseguimos la actividad en vivo y en agosto volvimos a transformarnos en cuarteto una vez mas por obra, gracia y una botella de bourbon del golfo de Armin Tamzarian que con su LesPaul a cuestas llegó para ocuparse de los guitarrazos que nos faltaban .

Los accidentes e incidentes relacionados con el uso, abuso y exceso de pirotecnia sobre las tablas fueron un clásico en aquellos tiempos, obligando a los bares y minisalas donde actuábamos a prohibir tajantemente el uso de dichos artificios ya que comenzaba a ser verdaderamente peligroso situarse cerca del escenario y no terminar sufriendo algún percance con el agravante añadido de una posible demanda por parte de insatisfechos espectadores como casi terminó sucediendo, un record que Nasty Army ostentamos orgullosos, faltaría más.

Inesperadamente, el último miembro original que quedaba junto a mi, Mr. Jackzilla Daniels, decidió abandonar la banda, por lo que regresamos al formato inicial de trío porque me toca (¿a que es cachondo el chiste?). Transcurridos unos meses, volvimos a mutar en cuarteto tras la incorporación del guitarrista Boogie Spencer y en septiembre de 2002 resultamos finalistas de un concurso al que ni recordábamos habernos inscrito, que tuvo lugar en la localidad madrileña de Humanes de Madrid y en el cual compartimos escenario con otras cuatro bandas que teoricamente abríamos para los vallisoletanos Celtas Cortos, una formación de la que no somos lo que se entiende por "fans" y quienes ofrecieron su actuación desde un megaescenario situado a varias docenas de metros del nuestro. Tuvo su punto formar parte de aquella movida de la que aprendimos una muy valiosa lección: los concursos no sirven para nada. Cada año surgen nuevas bandas que presumen orgullosas de haberse proclamado vencedores en un certamen celebrado en Cascoporros de Arriba y no puedo evitar sonreir al recordar lo emocionante que resulta cuando sucede a pesar de que la repercusión de tales acontecimientos en tu carrera es equivalente a cero. Regresamos a Barcelona con un segundo puesto y un componente menos ya que Spencer fue expulsado de Nasty Army tal y como pusimos los pies en nuestra ciudad y pronto comencé a darme cuenta de que no íbamos a tardar mucho en volver a reestructurar la formación, aunque en esta ocasión debido a una causa de fuerza mayor, es decir, por culpa de una pedazo de putada como una casa.

Unos horrorosos dolores en ambas manos comenzaron a ponerme cada vez más difícil la tarea de sacar adelante los conciertos y como increíblemente todavía no éramos famosos rockstars que pudiesen permitirse viajar con guapas masajistas que se ocupasen de nuestras dolencias, nos vimos en la obligación de plantearnos dos alternativas: disolver la banda u ocupar la vacante de bajista, optando claro está por ésta última.

Y allá por la primavera de 2003 que le dimos la bienvenida a Vince LaMotta, inicialmente como reemplazo temporal, pero pronto pudimos darnos cuenta de que lo mio no solo iba para largo sino que ironías del destino, aquello significó un verdadero giro de 180º para la banda, ya que verme despojado del instrumento me permitió centrarme en las tareas vocales con licencia para hacer (aún más) el gilipollas. Al cabo de unos meses, Vince se convertía oficialmente en miembro estable de Nasty Army.

Los dos siguientes años transcurrieron apaciblemente, actuando sin descanso allá donde aun no nos hubiesen prohibido la entrada y trabajando constantemente en la creación de nuevas canciones. Pero como siempre ocurre y nosotros no íbamos a ser una excepción, el roce continuado no siempre hace el cariño y mas en una banda de Rock, Comenzaron a surgir desavenencias hasta por el más tonto detalle y tras un paréntesis de incertidumbre, Lord Rudiger Garvin y Armin Tamzarian abandonaron el grupo a mediados de 2005. Tras pasar todo el verano en busca de un reemplazo que ocupase las vacantes amablemente cedidas por nuestros ex compañeros, finalmente el guitarrista Andy "Rocks" Macallan se hizo con el puesto y retomamos los ensayos junto a un nuevo batería.
Desde entonces, Nasty Army regresó y volvió a desaparecer del mapa en unas cuantas ocasiones, siendo el más destacado de estos regresos el de invierno de 2009, cuando grabamos en directo nuestro último trabajo para finalmente celebrar el décimo aniversario del grupo el 5 de Diciembre en una abarrotada sala Rocksound de Barcelona.
Poco después la banda vuelve a disgregarse y tras unos meses de indecisión en los cuales se empezó incluso a trabajar en la grabación de un CD con nueva formación, tomé la determinación de darle carpetazo a la historia de Nasty Army y empezar de cero con renovados aires. Fueron casi once años donde ya dimos de si todo lo que una banda como esta podía dar en un país tan ingrato para la música como nuestra sin par Ass-Pain, de modo que en lugar de seguir forzando la máquina, lo mejor fue finiquitar dignamente esta movida. Valió la pena haber formado parte de esta historia.
NASTY 4VER, 4EVER NASTY!